El título de esta entrada lo explicaré más tarde, ahora empezaré como siempre....desde el principio. El jueves no pude asistir al colegio debido a que se suspendieron las clases, por lo que el viernes comencé mi prácticum de manera formal.
Como va a ser la costumbre, llegé a las 8:45, y esperé en la sala de profesores, los propios profesores me observaban y no sabían qué hacer, si preguntarme si era nuevo o decirme "En esta sala no puedes estar" (se pensarían que era un desconocido). A los 5 minutos llegó César y me dijo que le siguiera, me puse enfrente de la fila de los alumnos y lo primero que me dijo fue "No les des confianza en estos primeros días, que te pueden comer" me hizo gracia lo que me dijo, y al momento lo alumnos empezaron a preguntarme muchas cosas. No respondí a ni una porque los alumnos iniciaron su marcha hasta la clase.
Una vez llegamos al aula, entre por la clase y el profesor me cedió directamente su asiento para que los niños supieran que yo iba a ocupar también el lugar del profesor. Los niños me miraban fijamente, poco a poco dejaban de mirarme para hacer sus cosas. El profesor en ese día puso dos exámenes uno de Lengua y otro de matemáticas. Transcurrido cinco minutos del primer examen los niños se levantaron para preguntarme cosas, al principio muy tímidos pero al final tenía una fila de diez niños, me gustó mucho esa sensación de poder resolverle las dudas a los alumnos.
Los exámenes del día acabaron y una niña me viene y me pregunta, “Profe ¿qué son los impuestos?, porque mi padre le dijo algo de impuestos a mi madre”. Yo le dije que era un dinero que recauda el estado, y lo que realmente me sorprende es la capacidad de imitación que tienen los niños.
Al final del día creo que ya existía un feeling con los alumnos, cosa que me facilitará las cosas a la hora de estar en las clases.
martes, 23 de febrero de 2010
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